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Cuadernos de viaje alrededor del mundo

Back to work

Regresar al trabajo (y cambiar de trabajo)

Hablemos de trabajo para cambiar (es tan aburrido hablar siempre del tema de “viajes” (especialmente cuando ya no estás viajando ;).

A demás que para viajar, debes tener dinero y para tener dinero, tienes que trabajar (aplausos por esta sorprendente deducción).

Precisamente, mi proyecto de vida consiste en encontrar una manera de vivir sin tener que volver a trabajar nunca más. Para lograr este objetivo muy idealista sin ser (por ahora) rica (la esperanza nos hace vivir), soy muy consciente de que debo trabajar mucho… o ser completamente apasionada por mi trabajo, y así nunca tener la sensación de trabajar (eso si es metáfora).

Una filosofía que me pareció mucho más atractiva (aunque mucho menos rentable), así que decidí convertirme en ilustradora. Sí, así es. Solo por el hecho de responder a la pregunta “¿y tu qué haces en la vida?” por un: “yo? dibujo”, como si fuera súper normal (why not!).

También porque, durante mi exilio, me pregunté mucho cuál era el trabajo de mis sueños como adulta (parece ser que solo tenemos una vida) (en todo caso, no creo poder hacer lo mismo con ella si me transformo en mariposa, en cabra, o en ballena #jamasenmosquito) y cuál fue mi mayor sueño cuando era niña (tienes que saber que el viajero tiene mucho espacio y perspectiva para reflexionar sobre todaaaa su vida entera), y todo eso para decir (así te cuento la mia, cual es muy emocionante, a veces), es cierto que cuando era niña, pasaba mi vida dibujando e inventando historias.

> Entonces, tenía un pequeño deseo de complacer a esta pequeña niña que nunca había imaginado que se podria vivir de dibujos y de agua dulce (aunque, eso todavía no se sabe jajaja) (pero la adulta de hoy lo intentará).

Asi empezo

El otro día, mientras dibujaba trabajaba calmadamente, la amiga de un amiga necesitaba un artista urgente, y, de echo, sin tener demasiado tiempo para prepararme, se convirtió en mi primera clienta.

Así fue que entre el pedido, las primeras pruebas, las modificaciones, los bocetos validados, los escaneos, las pruebas de color, el ajuste en acuarela, el estrés, luego la versión final (aquí y alli), y finalmente el alegría (multiplicado por 10), comenzó oficialmente mi nueva actividad artística (y por cierto, un retorno brutal a la realidad) (lo confirman las 12 horas de sueño sin parar que siguieron al final del proyecto).

Una nueva aventura que, aunque profesional, resulta (casi) tan emocionante y atemorizante como la idea de irme de viaje hace 10 meses.

De la misma forma, aquí tampoco sé exactamente a dónde me lleva esta elección, qué me traerá, si es viable, qué dirección tomará, cuánto durará (y si va arruinarme a mí misma jejeje).

Tres certezas: la primera es que no lo sabré sin probarlo (hoy es día de filosofía). El segundo es que habrá una transferencia de dolores, ahora enfocada en la mano derecha (las piernas han dado suficiente el año pasado, pueden vacilar). La tercera es que a pesar del riesgo que esto implica (y dolores de la mano), esta nueva aventura me hace soñar.

Asunto a seguir…

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