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Cuadernos de viaje alrededor del mundo

De São Paulo a Rio

[Preámbulo]

La ruta Santa Cruz> São Paulo (una de las únicas opciones para llegar a Brasil desde Bolivia por tierra), son 42 horas de autobús. Sí, casi 2 días completos (el viaje en avión es 21 veces más corto, solo 2 horas de vuelo, pero 4 veces más costoso). Aún, para ser 100% transparente, las 42 horas representan en realidad 34 horas de bus + 8 horas reservadas para cruzar la frontera. 8 horas haciendo fila (lado boliviano luego lado brasileño). Fila inadmisiblemente i-m-m-o-b-i-l. Hace calor. La espera en pleno sol es interminable. Hay muchos mosquitos (y por otro lado, no hay nadie con quien hablar) (aparte de este blog) (y ustedes). Uf. Gracias. Gracias. Gracias.

Justamente, tengo muchas ideas de conversaciones emocionantes para usar este tiempo de espera en su presencia. Entre ellas, la posibilidad de contar cuantas horas he pasado en un bus, después de dos meses y medio de viaje en 4 ruedas (o 6 ruedas, depende del modelo del bus). No, no se vayan (que después me detendre con los números)! Solo queria decirles que acabo de pasar las 300 horas (tenía que compartir esta información). 300 horas sentadas en un autobús (= 12 días y medio) (de milagro he sobrevivido), el equivalente de la siguiente ruta:


No está mal, ¿verdad? De acuerdo, de acuerdo. Como los cálculos matemáticos no los entusiasman (ni tampoco mis ideas de charla), y que acabamos de subirnos de nuevo al bus después de la aduana, propongo que dejemos de hablar para admirar el paisaje.

Difícil de recibir mejor mensaje de bienvenida. De hecho, todavía no he visto nada y ya amo este país … Tengo prisa por poner un pie allí. Tengo prisa por despertarme mañana en la ciudad más grande de Brasil y de América Latina.

São Paulo

Apenas el tiempo de pestañear para leer este título y la mañana está allí, São Paulo también.

En la plataforma, me encuentro con un danés conocido en el sur de la Patagonia argentina (muy lejos de aquí). Un detalle inútil, solo por el placer de recordar que el mundo es un pañuelo, aunque ya lo sabían (estoy todaviá  atrapada en el tema de las conversaciones poco interesantes).

Hay que saber que mi objetivo es de conocer la ciudad sin demorarme mucho porque quiero dirigirme rápidamente, muy rápidamente, al carnaval de Río, al que siempre soñé asistir.

De tanto venerar a Río con anticipación, no espero nada en particular de Sao Paulo. Error. La ciudad es una hermosa introducción brasilera con su toque cultural (numerosos museos y espacios artísticos por descubrir), su increíble parque Ibirapuera (el Central Park de los Paulistas – nombre dado a la gente que vive en São Paulo), su água de coco (mi nueva adicción a 3 o 5 Reals), sus tiendas (y su creatividad), su centro lleno de gente, su clima tropical, sus enormes barrios y sus habitantes acogedores. Por otro lado, se ha acabado la comodidad de hablar en español (ya toca ver como se entiende el brasileño). O cómo sentirse, por primera vez, como una “verdadera” extranjera (sentimiento que alimenta un fuerte deseo de aprender a hablar portugués, para hablar y cantar al mismo tiempo).


Aunque haya extendido la estadía en esta gran metrópolis, la impaciencia de ir a Río está presente. Normal. Antes de embarcarme en esta gira por América del Sur en modo “sin plan”, no tenía idea de dónde iba a poner los pies a parte de esa ciudad.

Rio de Janeiro

Es extraño el momento de estar a punto de realizar un sueño. Un sueño que ha existido por mucho tiempo, sin saber si sucederá algún día … hasta que llega ese día, casi sin avisar. Precisamente, ese día, es hoy.

El bus llega temprano en la mañana, en la oscuridad total. Por el momento, el sueño todavía parece un sueño, todavía no es muy nitido. Hasta que sale el sol. Desde el taxi, la silueta de la ciudad se dibuja, revelando sus impresionantes curvas, playas y colores. A través de la ventana, admiro en silencio. Ya lo sé, me estoy enamorando.

The Girl from Ipanema

Me aconsejaron que me quedara en Ipanema, así que decidí convertirme en la chica de la canción durante los próximos 10 días. 10 días perfectos (en toda subjetividad), que se parecen un poco a todo esto:

Ipanema bonita

Menos poblada y menos conocida que su vecina Copacabana (aunque sus olas hacen más ruido), esta playa de arena blanca se ve divina con sol, con lluvia, al mediodía o a medianoche (con precaución si es medianoche, por favor). Su vista (hacia el Morro Dois Irmãos – monte “los dos hermanos”) tiene innegablemente algo que ver con su belleza. Su fauna (corredores, vendedores, surfistas, turistas …) también. En fin, podria decir muchas cosas mas para explicar, simplemente, que me encanta este lugar.

La playa de los deportes

En el país de los Cariocas, la playa es un hermoso campo deportivo. Y hay mucho para escojer: yoga, fitness, running, surf, paddle, voleibol de playa, fútbol, ​​footvolley (voleibol con las manos y los pies, si es así) o … bronzear (parece que fuera un deporte aquí) (ah, ¿les conviene?).

La playa como plan de negocios

Deportes … o ventas. La cancha de voleibol o el mercado al aire libre. Se les ofrece: salidas de baño, gafas de sol, agua de coco, recuerdos, pinturas, brazaletes o mariscos. El buen lugar para arruinarsen. Por mi parte, siendo muy antojada acá, probé de todo …

Las clases de surf

La ciudad maravillosa es un lugar maravilloso para surfear. El surf es una maravillosa manera de descubrir que no tienes musculos suficientes en los brazos para remar rápidamente. Las clases de surf son una maravillosa mezcla de sal, bloqueador solar, caídas, profesores con risa contagiosa, malentendidos hispano-portugueses, armonía con el océano, sensaciones locas. ¿Existe algo más magíco que estar de pie sobre las olas? No que yo sepa.

Copacabana, la famosa

Despues de Ipanema viene Copacabana y su suelo de olas blancas y negras, su estado de ánimo relajado, sus cuerpos bronceados (y bien dibujados) (prueba de que solo bronzear como deporte del año, no será suficiente …) , su música y su gente mestiza (¿sere la única en pensar que todo el mundo es bonito acá?).

El Cristo Redentor

En medio de la ciudad, cuando uno levanta la cabeza, el está allí, sabiamente colocado en su colina (el monte Corcovado). Más que una estatua, el Cristo el Redentor también es el símbolo y el protector de Río. Para ver su tamaño (38 metros, base incluida), toca estar a sus pies, no en la ciudad. Docenas de personas han tenido la misma idea (increíble, no entiendo), por lo que es imposible tomar una fotografía sin ningún tipo de incógnito.

Alternativa n°1 : tomarle fotos desde atraz.

Alternativa n°2 : sacar fotos de la vista.

Hablando de vista, el otro punto de vista interesante, es el del Pan de Azúcar.

El Pão de Açúcar

Un teleférico, luego otro más. Asi llegamos al Pan de Azucar para admirar una vista de 5 estrellas, permanecer allí hasta el atardecer, hasta la noche, y hasta que uno no quiera irse …

El bosque de Tijuca

Ahora que hemos estado por las alturas, deberiamos de seguir con Tijuca (el bosque urbano más grande del mundo) que domina las afueras de la ciudad. Si se concentran, alcanzaran en escuchar el sonido de esta cascada. Solo si se concentran.

La escalera de Selarón

Esta colorida escalera, una obra basada en azulejos proviniendo de los cuatro rincones del mundo (gracias, Señor Selarón), es hermosa (y no le caben mas turistas). Para descubrirla a lo bien, los invito a regresar en la década de 2000, con el hit Beautiful de Pharrell y Snoop Dog. Será más eficiente que mis fotos, pedazitos chiquiticos de la escalera, únicos espacios solitarios que encontré.

El tranvía de Santa Teresa

Viajar a Lisboa sin salir de Río es posible. Solo basta con subirse al tranvía amarillo que conduce al barrio bohemio y artístico de Santa Teresa. Actividad imperdible. Sin ninguna duda.

El plato typicó

Para el almuerzo : una buena feijoada, especialidad brasileña hecha de frijoles rojos, una gran mezcla de carnes (tocino, salchichas, cerdo …), arroz y ensalada. También hay naranjas al final de la comida para sentirse (supuestamente) más ligero (pero el daño ya está hecho) (aún, es delicioso).

Para el postre (si les queda espacio): un açai (sorbete basado en una fruta roja de aquí).

Y en bebida: una caipirinha (ve, solo una).

Los barrios cariocas

Leblon” durante el día, “Lapa” en la noche, y todos los demás distritos, por conocer al ritmo de las visitas y de los blocos (hablaremos de aquellos más adelante): Flamengo, Leme, Botafogo, Centro …

Esa es la actitud

En Río, se camina de un punto A a un punto B. Me explico. El turista promedio al que le gusta perderse en las calles, maravillarse con un edificio, fotografiarlo, caminar lentamente, regresa aqui o allí: olvidesen. Aquí, deben andar como si fueran de aca, saber hacia dónde van. No tomar las calles que se desvían de los ejes principales.

Me habían advertido.

La única vez que quise tomar lo que pensé ser un atajo en bicicleta, dos adolescentes saltaron sobre mí. No tenía nada para darles, así que no sucedió nada, pero comprendi el mensaje. Mensaje que les transmito aquí. De hecho, esto es un teléfono roto. ¿Quién quiere jugar?

Las favelas

Érase una vez, una niña que había visto “La ciudad de Dios”, una película que había amado y que, al enterarse de que ahora se podían visitar las favelas (y que eran ricas en arte callejero), estaba muy ansiosa de ir (con un guía, obvio). Lastimadamente, durante su estadia en Río, la guerra de pandillas había vuelto a empezar. El tiroteo en las favelas también. Las visitas y tures se pusieron en modo Pausa. Y la frustración de este acto perdido entró en el modo Play.

El estadio Maracanã

La única razón que me llevó a venir hasta aquí fue el deseo de enviar una foto a mis hermanos. Ambos son fanáticos del fútbol y, al no haber visitado ningún estadio hasta ahora, aunque estoy en el continente mas amante del fútbol, pensé que seria un buen detalle. Le dí la vuelta al estadio por fuera (para encontrar la entrada). Problema: Estaba cerrada por todos lados. Tocara olvidarse de la peregrinación y del recuerdo fotográfico. Bueno, al menos vi las paredes exteriores…

Los pre-carnaval

Ah! Aquí estamos. El mejor para el final 🙂  Sobre todo que participar en el carnaval más grande del mundo es la razón de estar en la Cidade maravilhosa en este principio de febrero (no prestar atención en el calendario del blog, cual es diferente a el de la realidad). Pero tienen razón, el título dice “pre-carnaval” y no “carnaval”. Lo que pasa es que los pre-carnavales son muy similares al carnaval, en menos costoso, menos lleno de gente y menos peligroso. Muchos cariocas prefieren este periodo al fin de semana del desfile oficial. Así que decidí seguir este consejo.

Y ahí … locura. Los “blocos” (carnavales callejeros) florecen en todas partes de la ciudad, desde las 8 a.m. Algunos incluyen desfiles de escuelas de samba, otros flotadores musicales alrededor de los cuales se reúnen los cariocas (y turistas), disfrazados y llenos de energía para celebrar, bailar, cantar, beber. Una locura. El ambiente de celebración, música, alegría y grandeza es palpable y es absolutamente contagioso.

Pocas fotos son testigas de esta locura fuera de lo común (la única vez que saqué mi teléfono, mi bolso fue perforado minuciosamente para ser despojado, en vano) (tanta gente al metro cuadrado es un muy buen plan para los ladrones). Aún, eso no me daño ni poquito estos momentos carnavalescos, en cuales aproveche tambien para ver las escuelas de samba entrenarsen para el Día D. Impresionante ya que el sonido de las percusiones es pegadizo. Jóvenes y mayores, bailarines y músicos, desfilaron con pasión al ritmo de la batería y la samba. Sus canciónes provenian del corazón, eso se sientia. El baile estába en ellos. Hasta para el que no sabe bailar, era difícil que el cuerpo permanesca insensible al escuchar el son de estos orquestas.

Río y este período de carnaval me dejarón una huella mágica. Y esque por empezar, esta ciudad tiene todo lo que me gusta. Es viva, alegre, colorida, imprevisible, festiva, artística, cultural, intensa, contrastada, rebelde, deportiva, bronceada, vibrante. Tiene la playa y la montaña, la música en la piel, el sol, la alegría, la riqueza, la pobreza, y obviamente, algunas contradicciones. Sus carnavales aumentan su belleza, sus colores, sus ambigüedades. Una fuente inagotable de inspiración. Los habia advertído, estoy enamorada 😉

Sin embargo, antesitos del lanzamiento del carnaval “real”, se llego la hora de partir (aunque no queria irme). Una partida absurda. Bueno, no tanto. Una de mis primas estába a punto de casarse y la despedida de soltera se encontraba en una isla paradisíaca de la costa caribeña en Colombia, mi otro hogar. Fue muy tentador 😉

No estén celosos, los llevaré allí muy pronto. Lo prometo. Mientras tanto, estoy segura de que les gustaria pasar unos días en Ipanema (fotografiada desde todos los ángulos, no pude evitarlo). Ipanema bajo la lluvia, bajo las nubes, bajo el sol, al final del día, en modo surf o voleibol de playa, ahi tienen para escojer … Yo, escojo todos los modos.

Porque una cosa es segura, aqui volveré.

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