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Illustration & travel stories

Hacia el sur

Distancia entre el norte (Salta, de donde salgo) y el sur (El Calafate, donde quiero ir): 3646 km. A menos de convertirme en una insomniaca con cuatro ruedas (si se suman todos los trayectos de extremo a extremo aún son 68 horas de viaje), se requieren varias paradas. Todo esto por los lindos ojos del Perito Moreno (el glaciar más grande de America latina y la tercera mas grande reserva de glaciares del mundo despues del Antartico y de Groenlandia). Ojala valga la pena.

Primera parada: Mendoza

(Y la última parada para nuestro trío antes de que el uno se vaya hacia el este, el otro hacia el oeste, y yo hacia el sur).
Una ciudad grande (la cuarta más grande del país) donde gravitamos alrededor de cinco plazas principales (llenas de gente por la noche), un gran parque (lleno de gente el domingo – por lo menos), calles residenciales (con hermosas casas), una calle de todos los restaurantes (y una calle de todos los bares), un montón de lugares por conocer en las afueras (a “solo” 3 horitas) y un calor de verano a 35 grados (por eso es que el albergue tiene piscina).
Como estamos aca para pasarla bueno (si siguieron el ultimo episodio, se trataba sobre todo de probar buenos vinos y quien dice beber bien, dice comer bien), casi nos olvidamos de dibujar y tomar fotografías … excepto en el Parque Natural de Aconcagua, con vista hacia el punto más alto de los Andes – 6962m (aùn, el dia que fuimos estaba tapado por las nubes). Asi que a parte de tener pocas fotos, en las que tengo no aparece el protagonista principal (las montañas del frente estaban mas despejadas) :
Sin el protagonista principal y con un intruso :
Volviendo al tema del vino, recorrer las bodegas en bicicleta en Maipú (saliendo de la ciudad), es la actividad que no se puede perder acá, siendo la region de los viñobles. No sé si me permitio curar mis patólogias de viaje, pero me permitio encontrar la cura para dormir bien en el bús (cual fue comprobada ese mismo dia en la noche en dirección de Bariloche). De modo que al despertar, el siguiente párrafo no estaba muy lejos.

Bienvenido a Suiza Bariloche

Montañas nevadas, lago turquesa, casitas de madera, mimosas, precios altos y chocolaterías. Llegar a Bariloche, es como llegar a Suiza (si algùn dia tienes la ocasion de conocer a Suiza, no lo dudes porque es muy lindo – mucho mas que esta foto improvisada).
Me recomiendan tres puntos de vista principales con bús + caminata (hay mucho por ver y hacer en esta hermosa región), pero solo estoy aquí haciendo “escala” y es mi día libre (viajar es un trabajo intenso a tiempo completo) (siento tu empatía e inmenso dolor por esta chica que ni siquiera tiene fines de semana ;). Pero en serio ! Tres semanas sin parar acaban de encadenarsen, y es necesario poder descansar al menos un día para leer los 286 mensajes whatsapp, abrir los 53 correos electrónicos (bueno, publicidad incluida), mirar las noticias (o recordar que existen noticias), hacer una máscara para el cabello (y porque no), tomar el tiempo de cocinar una buena comida (como en casa), conocer nuevas personas (en los hosteles, los encuentros no tienen fin) y escribir por aca (lo dudé pero finalmente, aquí estoy otra vez … y lo bueno es que vos también !).
Entonces, por primera vez desde el comienzo del viaje, no visitaré nada fuera de la ciudad.
Mi hostal, casa de madera toda linda, cómoda y acogedora, es el lugar perfecto. El día siguiente será declarado día oficial para dormir hasta tarde (que locura). Pero… mi vecino de cama llegua borracho, se queda dormido en el piso en medio de la mini habitación para 4, ronca como alguien que se queda dormido en el piso y nos despierta con musica celta de madrugada. Ahi se acabo el encanto de la familia Ingalls (aùn la musica celta). Unica opción para Heidi: seguir hacia el sur (con falta de sueño).

La era del hielo

27 horas después: El Calafate, una ciudad en el sur de Argentina (no tanto como Ushuaia, pero en el sur de todos modos). Desde aca se puede ir al Perito Moreno, cual queda a 80 km de distancia.
Sé más o menos cómo es el glaciar más grande del sudamerica por haberlo visto en fotos. Pero verlo de frente es completamente diferente.
70 metros de altura, 254 km de superficie. Una masa imponente de hielo que no es ni uniforme ni juiciosa, esta erizada por el viento, como enojada y rebelde, con increíbles reflejos azulados (la parte compacta del hielo no deja que pase la luz blanca asi que solo esta iluminada por las ondas azules, cuales son mas largas). Uno la creería casi infalible. Precisamente, por mas que pareciera derretirse con el sol (segùn el espectaculo de la caída de un gran bloque de hielo frente a mi), es el unico glaciar que resiste al calentamiento global. Una razón más para inmortalizar esta belleza helada desde todos los ángulos.
Ok, me alegro de haber hecho todo este viaje para ver este lugar. Él y yo quedamos en paz. Pero antes de irme, se los voy a presentar:

Y ahora, ¿qué hacemos?

Más al sur, la Reserva Natural Chilena, Torres del Paine, me llama la atencion. Pero, segùn todas las conversaciones que he tenido con los viajeros de esta zona (no tengo ningun guía, mi guía, son los intercambios) (confío ciegamente en los consejos de la gente de aca y de todos los viajeros que tomaron el tiempo de leer y averiguar, lo que no hice yo) (o cómo viajar ligero), tienes que reservar con anticipacion, de lo contrario, todo está lleno, el lugar es muy caro e ir allí implica un buen desvío.
Por otro lado, El Chalten, capital internacional del trecking (en territorio argentino, un poco más arriba en la Patagonia), está en camino, y me han dicho que es muy bonito. A partir de ahí, parece ser que puedo llegar a Chile a través de las montañas. Me gusta la idea. Vamonos a caminar.

Aire puro y agua dulce

Aquí (en El Chalten), nos hidratamos directamente en la fuente. El agua del río proviene directamente de los glaciares. Es fresca, pura, translúcida. Muchos vienen a acampar porque acampar aquí es gratuito (pero alquilar lo necesario para acampar cuesta el doble de una noche en un hostel) (siento que ese detalle era esencial).
A primera vista, los paisajes parecen familiares a los paisajes de montaña en europa… hasta descubrir bosques enteros de árboles tumbados en el suelo (no es culpa de un leñador, pero del viento de la Patagonia, especialmente fuerte), glaciares y lagunas de color turquesa. Cuando digo turquesa, es realmente turquesa. Increíblemente turquesa. Un color que no se supone que exista en la naturaleza. Photoshop en vivo.
Para verlo con tus propios ojos, debes merecerlo. El más conocido (Lago de los Tres – dominado por el cerro Fitz Roy, mas importante del Chaltén) ​​requiere 4 horas de caminata de ida, incluyendo una subida de una hora muy tenaz.
Afortunadamente para los pies (y especialmente para los ojos), la cumbre finalmente llega (o más bien, por fin se llega a la cima). Y, sinceramente, la imagen de postal que se ve, sumada al esfuerzo físico finalmente realizado, da paso a un silencio de asombro y satisfacción. El de haber llegado hasta aca:

Lago de los Tres

Don’t cry for me Argentina

(Bueno, lo sé, nadie va a llorar a mí ;). Pero no es por eso que me voy (no fuera mas). Es que después de esta dosis de paisajes, de ejercicio y de encuentros de todo tipo (un chileno, dos americanos, muchos argentinos, israelíes, españoles, pero en su gran mayoría, alemanes y franceses), es hora de cambiar el registro.
Mañana cumplo un mes en Argentina. Todavía tengo un montón de lugares por descubrir (y es que la tierra de los asasados, del mate, del “Che” y del fútbol es imensa). Pero el presupuesto se va volando en este rincón del continente y se requiere el doble de tiempo para ir a Puerto Madryn, Ushuaia y los lagos, conocer mejor cada ciudad y sus habitantes. Lo bueno es que habra que volver (aún mejor ;).
Mientras tanto, me voy a ir a Chile.
La salida es mañana. No en autobús. Ni en avión. Ni en carro.
En barco.
El transporte que nos lleva (sí, a menos que haya contraindicaciones, decidí embarcarlos) nos recogerá a las 7 a.m. No llegues tarde, por favor (por una vez que no tomamos el autobús, sería una lastima perder el abordaje 😉

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